martes, 30 de marzo de 2010

Cariño intimegiño

Todo el mundo debería vivir como él: en una casita, rodeado por los verdes campos gallegos, fuera de las influencias malignas hacia su familia, que él mantiene con toda su dedicación y cuidado; sin nadie que se entrometa en su intimidad ni que intente mancillar el cariño intimegiño que hay en su hogar. Eso piensa Ramón mientras conduce el coche hacia el interior de su garaje. Entra en casa y saluda. Todos contestan. Satisfecho, entra en la cocina.

Sin embargo, los platos están sin fregar y tampoco hay cena hecha. Ahí es donde entra él. Inspira hondo y se arremanga. Todo sea por su familia.

Desde fuera, nadie puede oír sus golpes y los gritos de su mujer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.